#QMP

Por Ferni Moreno ● Ilustración de Catriel Martínez

Agotadora LA pregunta de todos los días: “qué me pongo”. El déjà vu nos posee y la mente se pone en blanco al mejor estilo “estudié, pero no me acuerdo”. A todas nos sucede en menor o mayor medida. Repasemos estos diez pasos para resolver el dilema.

1
Tomate una mañana para investigar tu vestidor. Investigar significa: sacar todo y volverlo a poner. Sí, fiaca, pero es importantísimo chequear hasta el último cajón. Sincericidio absoluto: lo que NO usaste en la temporada anterior, no lo vas a volver a usar. Incluidos esos jeans talle 0 que te compraste a los 15. No acumular es la clave; es importante hacer lugar a lo nuevo. Quizás a esa camisa de 2001 que amás la podés reciclar con parches, tachas o lookearla con un buen batik. Fantástico. Pero si no lo vas a hacer, donala. Seguramente a otro le va a venir muy bien. Y a vos también.

2
Luego de separar la ropa que usás, diferenciala por tipología; si podés, por color y por estampa. Ordenala de modo tal que a simple vista te quede claro cómo podés armar tus equipos. Seguramente encontraste una blusa que te servía para un evento, pero como estaba debajo de tres chaquetas, no la viste nunca. En la vida, lo esencial es invisible a los ojos: en el perchero, todo lo contrario.

3
Generá un espacio lindo para tus accesorios: tenerlos a la vista te ayuda a cerrar tu equipo antes de salir. Cinturones, pañuelos, pulseras, aros, carteras y zapatos personalizan tu look y levantan cualquier básico.

4
Tener un espejo para mirarte de pies a cabeza es esencial. Eso te ayuda a tener una visión completa de tu equipo y darte cuenta si algo desentona. Mejor verlo a tiempo antes de que salgas con la remera al revés. Le pasó a una amiga…

5
Sé que es común guardar la ropa de invierno cuando llega el verano, pero fijate bien qué prendas pueden funcionar en cualquier temporada. Por ejemplo, un buen trench, unas botas texanas o un pantalón sastrero de media estación nos pueden salvar siempre. Tenelos a mano.

6
Ahora sí, ya todo en orden, vamos a los armados. Lo más importante es tener unos buenos básicos todo terreno en impecable estado. Por ejemplo:

  • Una camisa blanca
  • Remeras básicas de colores variados: gris melange, azul, negra, blanca y una rayada o a lunares. De cuello redondo o en V y en un talle que te permita estar cómoda
  • Un traje sastrero que te quede divino
  • Un trench
  • Un blazer recto
  • EL vestido negro
  • Una chaqueta
  • Una falda engomada o de denim
  • Slippers, acordonados, stilettos de taco medio y unas confortables sandalias
  • Una cartera o mochila para todo andar

 

Una vez que tenés tu arsenal de básicos podés sumar prendas más jugadas para equilibrar.

7
Arrancando. Elegí una prenda que te seduzca para ese día. Puede ser un pantalón o una camisa. Después de eso empezá a jugar frente al espejo con el resto de los ítems. Si es un equipo tranqui, sumale color con una prenda o accesorio para despabilar. Si vas por todo, dale protagonismo a una estampa o a un color bien shocking.

8
Si tenés una reunión o evento importante, apostá a sentirte cómoda. Quizás no sea buena idea estrenar un blazer verde loro con un pantalón con recortes a tono. Lo más importante es sentirte bien con tu look y hacer foco en tus objetivos del día.

9
Así como cambiás de ropa y zapatos, también cambiá tu cartera. Una linda y práctica de color negro nos resuelve todo, pero variar refresca.

10
Recordá que la regla más importante es conocernos y bancarnos como somos sin tanto rollo. Porque, ante todo #yosoyelultimogritodelamoda

#modaporfavor #fashionisforfun, #yosoyelultimogritodelamoda
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