Los originales

Por Ferni Moreno ● Fotos de Fresh dressed

“Ser original es más importante que tener dinero” nos dice Kanye West en el documental “Fresh dressed” y no podemos parar de darle play. La cultura del hip hop (y sus inicios desde el corazón más pobre del Bronx neoyorkino), nos recuerda que lo que vestimos, habla acerca de lo que somos. No solo de dónde venimos sino claramente dónde queremos llegar. ¿Música y moda? Sí, son la pareja perfecta, pero en el caso del hip hop expresa mucho más que un grupo de pertenencia. Es el grito de un sueño, una expresión de libertad.

 

En los early seventies podías no tener calefacción, dormir en un cuarto con siete hermanos, pero tu look, eso era lo importante. Chaquetas motoqueras y chalecos se personalizaban con parches, bordados y abalorios que al mejor estilo “Easy rider” hablaban de cuál era tu ghetto. Las peleas entre pandillas se transformaron en batallas callejeras libradas con la palabra y desde los escenarios más under, el rap gestaba la llegada de los Bboys/Bgirls. Chicas y chicos que rompían las reglas del “buen vestir”, entre otras cosas.

Camperas, buzos y jeans se graffiteaban con mensajes de protesta. “Cuando algo anda mal, mucha gente se refugia en el arte” dice el creador de Shirt kings, pioneros de esta tendencia hip hopera. Las piezas reflejaban la problemática social, portaban el mensaje sin hablar.

¿Cuál era el dress code? Un fabuloso mix de ropa deportiva y zapatillas y no escatimar en accesorios. La comodidad ante todo y el lujo al que soñaban acceder. Y ahí entra uno de los personajes más importantes de esta movida, Dapper Dan. El diseñador fue el encargado de “ennegrecer” las colecciones de las etiquetas luxury a las que el ghetto no tenía acceso. El modisto realizaba con las mismas telas que Louis Vuitton o Gucci prendas urbanas de lujo reloaded a precios accesibles. Y fue un reverendo boom. Todos pasaban por su tienda, a toda hora, todos los días.

Y tomando como referencia a las “TLC”, un trío de R&B compuesto por mujeres, las chicas comenzaron a usar ropa oversize, colorida, unisex. Rapear y estar cómodas, igual que los hombres, ese era el lema.

El documental dirigido por Sacha Jenkins es una gema, los personajes y la fuerza de los relatos nos hace reflexionar sobre el significado de lo que expresamos al vestir. El fashionista número uno, Pharrell Williams, dice “si somos libres, nos vestimos libres”. Y solo de ese modo podemos crear algo nuevo, dejar una huella, ser originales. Y esa revolución sigue vigente, y se batalla en las calles, ¿estamos listos para ser unique?

Lo podés ver ahora en Netflix.

#tienenellook
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