¿Género? Humano

Por Ferni Moreno

“El rosa es para las nenas, el celeste es para los nenes” dice levantado el dedito la policía de la ropa. No sea cosa que pase algo, por ejemplo, que no se entienda si es varón. “Los disfraces de Frozen son para Agustina y los de Spiderman para Tomás” dice el alma subterránea del cotillón. No sea cosa que después pase algo, por ejemplo, que sean gais. “Hay que pintar corazones en el cuarto de Carla y autitos en el de Andrés” dice el comandante deco. No sea cosa queeeeee…

Bueno, quedó claro mi punto. Pero vayamos un poco más al fondo de la cuestión. Hablemos de la libertad. Yo tuve un viaje rastafari (sí chicos, no me juzguen) a los 16 años y la ropa holgada era mi paraíso. Camisas xl con jeans celestes y zapatillas grandotas, remeras batik con pantalones de gaucho y buzos de Bob Marley. Era un flaco más. Pasaba todo el día escuchando Alpha Blondy, bailando rarísimo, casi descaderada. En casa mucho no entendían lo que pasaba pero me bancaban en todas, siempre pude elegir.

Al trabajar en moda muchas veces me encuentro con fórmulas, esas que te dicen qué tenés que hacer. Qué está bien y qué está mal. Moldes que por comodidad, podés replicar y estar siempre ok. Pero los corsets son incómodos, no fluis en ellos y la moda tiene que ser fluida, tenés que sentirla correr.

Pero más allá de la oda al fashion, pensemos en nosotros frente a un perchero. Si sos mujer y una camisa de hombre te copa, si te imaginás en ella con un buen cinturón y tacos, ¿por qué no? Si te imaginás en ella con una falda y zapatillas, ¿por qué no? Si sos hombre y hay una remera de mujer que te queda diez puntos con tus pantalones sastreros ¿por qué no? Si esa chaqueta bomber bordada te queda divina ¿por qué no?

Cuando Cocó Chanel comenzó a usar pantalones y remeras de marinero se armó flor de escándalo. Ni hablar de Diane Keaton en Annie Hall, su look de corbata y pantalones pinzados fue un “ahhhhh, ¿eso me lo puedo poner yo?” rotundo desde la platea femenina. Y sí, Jaden Smith salió en falda y todos “guauuuuuuuuuu”, bueno, paren, es solo una falda.

Hoy, marcas como Céline, GucciSaint Laurent, Vetements y hasta la masiva H&M, proponen colecciones andróginas con prendas versátiles que seducen a los nuevos consumidores. En Argentina, de a poco va llegando el cambio de paradigma de la mano de Kostüme, Nous Etudions y Bandoleiro.

La generación Z y los millennials, son los más permeables al gender fluid, son más simples a la hora de elegir. Lo importante es que te guste, no es necesario acomodarse a una etiqueta. Ya sea una camisa, un abrigo o un ser humano, no hay mucho más que eso. Y quizás lo más importante, la prenda en sí no define, no clasifica tu sexualidad, no es un símbolo de nada. El rosa, el celeste, los corazones, las telas de araña por si solos carecen de sentido, sos vos quien expresa tu personalidad. Lo importante es la libertad de poder elegir, siempre.

#modaporfavor #asisi
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