Mis veinte años

Por Ferni Moreno ● Ilustración de Catriel Martínez

Tomar decisiones es algo de todos los días. Ver si tomás mate o café, subirte a un colectivo o a un taxi, cortarte el pelo o dejártelo hasta los pies. Y hay decisiones más profundas: dónde vivir, enamorarte, separarte, comprarte una casa, cambiarte de carrera, tener un hijo.

Hay decisiones que se toman con la cabeza y otras con el corazón. Hace 20 años decidí ser vegetariana, dejar de comer animales. Al principio fue difícil porque no era cómodo. Tenía que compensar lo que me aportaba la carne porque me sentía débil. Tenía que avisar en el asado familiar que no me contaran para la compra de costillas. Tenía que explicar (lo sigo haciendo) por qué no quería comer carne.

Y la respuesta es simple: por amor. Yo no tengo hermanos, de chica pasaba mucho tiempo jugando sola pero mi soledad se mechaba con divertidísimos momentos con Pamela, una perrita pequinesa que heredé de mi prima. La vestía, le ponía sombreros, la hacía bailar, “conversaba” con ella, la sentaba en una silla y le leía cuentos. De todo le hice a esa pobre santa. Y si conocen a los pequineses sabrán que no son los perros más simpáticos del mundo. La cara de traste que tenía se la pisaba pero se dejaba, en el foooondo creo que me quería mucho.

Pero el temón fue ir al campo y conocer las vacas. Cuando mamá me explicó que de ahí salían las milanesas yo no lo podía creer. Me daba mucha tristeza, miedo y bronca. Esa vaca de alguna manera era pariente de Pamela, mi amiga, mi compañera. Y un día tomé una de las decisiones más felices de mi vida, nunca más volví a comer carne. Hay opciones para alimentarse que no implican el dolor de otro, la vida de otro. Los animales son pares de los que se puede aprender mucho. Son seres abundantes que no esperan nada a cambio. Sin saberlo, mis mascotas, Pamela, Diana, Kafka, Júpiter, Cris, el gordo, Ramón, fueron mis aliados en momentos muy importantes y estuvieron ahí sin otro motivo que el más puro afecto. Y claro, que cada uno coma lo que quiera, yo solo celebro esta decisión que me hace feliz todos los días. Porque el amor es más fuerte, siempre.

#vegetariana
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